InicioMantén tu cuerpo activo y mente sanaRelaciones sanas ¡10 consejos para poner en práctica!

El amor tiene muchas formas de manifestarse. Esto significa que todos expresamos nuestro amor de diversas maneras y, a veces, esas formas no se encuentran o creemos que el otro no nos ama lo suficiente. Entender y partir de la base de que el amor tiene diferentes lenguajes es la clave para mantener relaciones sanas. Aquí, 10 consejos que te pueden servir para mejorar tu comunicación en pareja, aumentar la confianza, el respeto y, sobre todo, no dejar apagar el amor.

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  • Asertividad: el otro no tiene por qué adivinar lo que sientes. Exprésate siempre de manera respetuosa asumiendo que el otro no tiene ni idea de lo que estás pensando. Esto genera un vínculo de confianza y comunicación responsable.
  • Afirmación: Todos tenemos defectos y virtudes. Una forma de incentivar a que el otro haga cosas positivas por la relación es afirmando lo bueno que hace y destacando sus virtudes, en vez de sacar a relucir sus defectos. 
  • Respeto: Sin importar que tan cercanos seamos a alguien, siempre debemos recordar que es un ser humano que merece respeto. Cuando algo te ofusque y no estés en condiciones de hablar, tómate tu tiempo, respira durante 5 minutos y luego retoma la conversación. Ser respetuoso también implica entender cuando el otro no quiere hablar. 
  • Dedicación: las relaciones sanas no se hacen de la nada. Se construyen todos los días y hay que regarlas y cuidarlas como a las plantas para que no se mueran. La dedicación no implica estar 24/7 pegado a tu pareja, pero sí todos los días tener algún detalle: un cumplido, una palabra bonita, algún gesto desinteresado, llevarle un café a la cama, etc. 
  • Libertad: para que las relaciones sanas duren en el tiempo es importante amar con libertad. Esto no significa ser infiel ni desleal. Es entender los espacios del otro y respetarlos, es no amarrar con exigencias ni demandas todo el tiempo. Todo lo que se tensiona termina rompiéndose. Mi libertad termina donde empieza la de los demás. 
  • Detalles: los detalles no son objetos costosos, no es dar todo el tiempo cosas materiales. Es anticiparnos a los deseos del otro siempre que no irrespetemos nuestra integridad. Es sacar la basura, lavar los platos después de una comida, hacer un masaje si el otro está estresado, también llevar unas flores o sus brownies preferidos, o simplemente organizar una cena romántica en casa sin que el otro lo espere. Las manifestaciones del amor son miles. 
  • Tacto: tacto para decir las cosas. Cuando conocemos mucho a alguien sabemos perfectamente qué es lo que más le duele, tener tacto al hablar y al expresarle algo que nos molesta significa no herirla con lo que la hace vulnerable ni sacar a relucir cosas del pasado que ya son historia. 
  • Contacto físico: un abrazo, un beso o una amable palmada en la espalda son gestos de conexión física con el otro que nos permiten mantener la llama del amor encendida y la conexión con el cuerpo del otro. 
  • Incondicionalidad: las relaciones sanas no se basan en la dependencia, pero sí en la incondicionalidad. Si bien el otro no es el responsable de todo lo que nos ocurre ni de cómo nos sentimos, el apoyo en momentos difíciles, el poder contar con nuestra pareja en situaciones extraordinarias nos da una sensación de bienestar y confianza que fortalece la relación y la mantiene sólida. 
  • Límites: con amor y respeto jamás podemos permitirle al otro que nos lastime o nos haga daño. La buena comunicación es importante para contarle a nuestra pareja cuáles son esos límites o asuntos innegociables. Claramente estos con el tiempo pueden cambiar, lo que no debe cambiar nunca es nuestra postura frente a lo que tenemos que frenar. Para amar a otro debo amarme primero yo. Que nunca se nos olvide. 

Las relaciones sanas constituyen una de las grandes felicidades del ser humano. Sentirnos amados y poder amar es una de las experiencias más maravillosos de la existencia. Somos animales sociales que nacimos para convivir con otros y aprender a conocerlos, descubrir el mundo con ellos y sobre todo, compartir alegrías y tristezas.